Cuando en las organizaciones, solo prestamos atencion al activo financiero como clave de la viabilidad y sustentabilidad, estaríamos jugando a perdedor debido a que así desdeñamos los activos intelectuales, emocionales y éticos, que en conjunto representan el 85% del éxito empresarial; e incluso en ocasiones, el activo ético podría representar el 100% como ha ocurrido con muchas empresas grandes, que han quebrado o desaparecido del mercado o gobiernos que arruinan a sus propios paises.

En la búsqueda de rendimientos superiores, las organizaciones han desarrollado múltiples estrategias y cuando conversamos con ejecutivos y gerentes, suelen hacer preguntas como: ¿Qué motiva al trabajador? ¿Cómo crear espacios motivacionales? ¿Cómo sostener las conductas motivadas? ¿Podríamos motivar o el trabajador se auto motiva? Ante estas interrogantes y otras más, los estudiosos del comportamiento humano han generado distintas teorías que van desde asociar al ser humano con la dinámica conductual del animal, hedonista y economicista (Taylor, Elton Mayo y Skinner) hasta una dimensión integral de la vida o una concepción biopsicosocial de hombres y mujeres (Maslow, Herzberg, Mc Clelland, Mc Gregor, Vroom, Aldefer, Locke y Latham entre otros).

A pesar de los estudios de Frederick Herzberg sobre los factores generadores de satisfaccion o motivación (logros, reconocimiento, independencia laboral, responsabilidad y promoción) y de Insatisfaccion (sueldo y beneficios, política de la empresa y su organización, relaciones con los compañeros de trabajo, ambiente físico, supervisión, status, seguridad laboral, crecimiento, madurez, consolidación); los trabajadores/empleados, en un bajo porcentaje, generan ideas, toman iniciativas y materializan oportunidades; sobre todo, cuando los salarios no les permiten satisfacer las necesidades básicas y en consecuencia, no se incrementa la calidad de vida.

Con regularidad escuchamos expresiones como: “voy a motivarlos” ……” motivaremos a…”, “vamos a motivarlos con este aumento salarial y otros incentivos mas”, “¿Quién podría motivarnos al personal?”. Esto ocurre porque pensamos que la motivación es un proceso inducido desde lo externo y, en consecuencia, se crean ilusiones que mas tarde mutarían en frustraciones.

La motivación es un fenómeno interno al ser humano, desde donde el motivo le permite iniciar, dirigir y sostener conductas que le generen realizacion personal y beneficios para la organización, en terminos de productividad y mejoramiento del clima organizacional; mas allá de las necesidades de afiliación y poder.

Los motivos nacen o se aprehenden cuando contamos con espacios que nos permitan auto conocernos y diseñar un Autodireccionamiento que produzca pasion y voluntad para planificar, hacer seguimiento y evaluar la consecución de los objetivos retadores de vida; es decir, ampliar la zona de confort de manera creativa.