AUTOESTIMA Y COMUNICACION

“Cuando nos damos cuenta de que nuestro verdadero Ser es potencialidad pura, nos alineamos con el poder que manifiesta el universo”

                                                     Deepak Chopra

 

La autoestima es el resultado de todo cuanto conocemos, valoramos y aceptamos de nuestro mundo intelectual, emocional, espiritual y social en función de desarrollar nuestra potencialidad pura; donde nuestras primeras experiencias de vida tienen un gran impacto. La autoestima determina el amor, la pasión y comunicación con nosotros mismos y con los demás. Es poco común que alguien acepte o determine que posee un déficit en su autoestima debido a la fuerza protectora de nuestro ego, en consecuencia, solo lo podemos determinar por la calidad de los pensamientos, diálogos internos, emociones y comportamientos con los demás y con nosotros mismos. La autoestima es un vector que nos predice la felicidad, la prosperidad, el gozo, la salud física, la gracia, la creatividad, el éxito y aprovechamiento de la inteligencia, creatividad y meditación.

Cuando disfrutamos de una adecuada autoestima, nuestros pensamientos y acciones en la interacción con los demás están basados en la confianza, en la conciencia de nuestro poder espiritual y no en el título, el estatus, el prestigio, la envidia y el dinero; también en el coraje o valentía para observar críticas, juicios y rechazos de otros; sin perturbar la paz que experimentamos y; además, sin perder la perspectiva del respeto por el interlocutor, porque en los espacios del nacer, del Ser y de la muerte, somos iguales y constituimos una potente unidad. En un plano elevado de autoestima, establecemos relaciones donde la dignidad del otro, jamás se toca, aun cuando seamos descriptivos con sus conductas que podrán percibirse como tóxicas, agresivas e irrespetuosas.

Desde una autoestima alta, jamás reprimimos nuestras emociones ante cualquier persona que pretenda herirnos o irrespetarnos porque estaríamos generando falsas alarmas de pérdidas o amenazas en nuestro cerebro, corazón y estómago. Tampoco sobrevaloramos nuestros criterios y necesidades por medio de la prepotencia, la arrogancia, la humillación, el chantaje y de hacer gala de una supuesta superioridad; porque estaríamos entrando en un mundo de ficción, donde el etiquetar, clasificar, enjuiciar y compararnos nos destruiría el sosiego y capacidad para influir en nuestros semejantes, además, de crear un ambiente aversivo a la interacción humana.

hablando en una mesa

Cuando no sentimos miedo o ansiedad en la relación con otros, nos presentamos de manera genuina, transparente, segura y clara debido a la conciencia que tenemos de nuestras fortalezas, debilidades u oportunidades de crecimiento y desarrollo del potencial que, Dios o el Universo nos ha proporcionado; la comunicación se despliega en un ambiente de confianza, claridad y seguridad. En ocasiones, es mas saludable asumir el silencio o retirarnos de alguien toxico que, no es permanente en nuestras relaciones y de ser necesario, perdonarlo por el bien de nosotros mismos.

Si tenemos una adecuada autoestima, podemos influir a través de la palabra y expresión analógica, con la coherencia entre el discurso privado y público, con la capacidad de aceptar errores como parte del aprendizaje, la voluntad para trabajar, la aceptación incondicional de quienes interactúan con nosotros, la valoración de las diferencias y de una gran disposición para servir potencian nuestro liderazgo. De esta manera, estaremos conscientes que estamos constituidos de fortalezas y debilidades como lo marca el símbolo del yin y el yang.